La preocupante despreocupación

Imagen de César

Define el DRAE despreocupado como:

Que no sigue o hace alarde de no seguir las creencias, opiniones o usos generales.

Caramba, ¿y qué ocurre cuando no seguir los usos generales es el uso general?

A esto se le llama paradoja y, como pone en la Wikipedia, la paradoja es un poderoso estímulo para la reflexión y así mismo los filósofos a menudo se sirven de las paradojas para revelar la complejidad de la realidad. Así que vamos a ello. Comencemos por desvelar el gañán que todos llevamos dentro.

La ley 23/2003 del 10 de julio, de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo, establece en su artículo 11 que la garantía expresará necesariamente, entre otros datos:

  • El producto garantizado.
  • El nombre y dirección del garante.
  • Los derechos del consumidor como titular.
  • El plazo de duración y su alcance territorial.
  • Las vías de reclamación disponibles.

¿Y cuál es el uso general? El uso general es que tú vas a la tienda, compras un producto, y el vendedor te despide con un amable:
  - Por favor, guarde el ticket: es la garantía.
A lo que tú respondes:
  - Muchas gracias.

¿¿¿Garantía??? ¿Eso (el ticket) es la garantía? surprise

Según el DRAE, actuando así no estás siendo despreocupado. El DRAE parece asumir que los usos generales vienen descritos en las leyes, cuando el uso general es lo que hace ese ignorante gañán (quien no solo desconoce sus derechos sino que, además, se la bufan), por mucho que ese ignorante gañán seamos todos.

  - Papá, papá, ¿qué diferencia hay entre ignorancia e indiferencia?
  - Ni lo sé, ni me importa, hijo mío.

Sería conveniente cuando hacemos los diccionarios y las leyes que no perdiéramos de vista la realidad.

Hubo un tiempo, en la España de los 60s, en el que Pepe Gotera y Otilio reflejaban una realidad en la que cualquier chapuzas ejercía de electricista. A fuerza de leyes y a fuerza de hacerlas cumplir, se fue evitando que cualquier cable se usase para cualquier cosa de cualquier manera. Esto se entendió que era bueno, y aprendimos a distinguir entre un electricista y un pasacables. Y gracias a los Reglamentos Electrotécnicos para Baja Tensión vivimos hoy con mayores seguridades que entonces.

Hubo un tiempo en que los alimentos se vendían en los supermercados sin indicación de su fecha de caducidad, y su composición era un secreto industrial que se le ocultaba al consumidor. A fuerza de leyes y a fuerza de hacerlas cumplir, el etiquetado de los alimentos mejoró y ahora reflejan estos datos. Hoy podemos consumir alimentos con unos riesgos mucho menores de sufrir intoxicaciones, intolerancias, alergias...

Y miren ustedes... les voy a decir algo... como si hablase por boca de todos... La gente normal no queremos tener que estar constantemente preocupándonos y defendiendo nuestros derechos. No queremos ser expertos en consumo cada vez que vamos a la compra. No queremos ser electricistas para asegurarnos de que nuestra instalación eléctrica es segura. No queremos tener un laboratorio de química en casa para asegurarnos de que nuestro hijo pueda comer ese alimento sin ese componente al que es alérgico.

Nosotros lo que queremos es que se regulen estas cosas y que se vigile por su cumplimiento, que nos hagan la vida fácil y que se protejan nuestros derechos. No es una cuestión de comodidad: es una cuestión de sostenibilidad y de la organización del Estado y de la sociedad.

Y miren ustedes... les voy a decir algo... como si hablase por boca de todos... Los usuarios de informática no queremos tener que leernos una licencia de uso cada vez que vamos a instalarnos un nuevo programa en nuestro ordenador. Nos instalamos muchos, ¿saben? Y mucho menos queremos estar pendientes de los cambios que tengan a bien hacer sus dueños cuando les apetezca, como llegan a exigir algunas. Y, de hecho, NO lo hacemos, cosa que los de GameStation supieron aprovechar muy bien para hacerse con las almas inmortales de unas 7500 personas.

Las licencias libres son licencias fáciles de utilizar: además de incluir muchos derechos comunes a todas ellas, sólo me las tengo que leer una vez para enterarme de los detalles. Si me instalo un programa con una licencia GPLv3 (por ejemplo), me la leeré la primera vez. No será necesario que me la vuelva a leer para todos los demás programas distribuidos bajo la misma licencia. Las licencias libres no son cada una de su padre y de su madre. Suponen, por tanto, un esfuerzo razonable.

Las licencias libres garantizan al usuario del programa los máximos derechos posibles: de uso, transparencia, adaptabilidad y responsabilidad.

Las licencias libres nos hacen (a los usuarios) la vida fácil y protegen nuestros derechos.

Pues miren ustedes... les voy a decir algo... como si hablase por boca de todos... Lo mejor para todos sería que, a fuerza de leyes y a fuerza de hacerlas cumplir, todo el software fuese comercializado única y obligatoriamente bajo licencias libres. Y esto sería un progreso y sería bueno, como buenos han sido los otros progresos en los otros campos.

Comentarios

Lo mismo que pasar cables no convierte a nadie en electricista, escribir código no hace a nadie programador. Probablemente los mas reacios a la regulación fueron en su tiempo los pasacables, algunos de los cuales, peinando canas o no peinando nada, todavía "despotrican" de "esos críos de la FP que se creen que lo saben todo".
"Los "escritores de codigo", "limpiadores de virus" e "instaladores de office", en este ultimo caso siempre el mas caro y privativo del mercado, que es "el bueno", son todavía los que cortan el bacalao en nuestra profesión. Es mayormente la gente titulada la partidaria del Software libre. No creo en los colegios profesionales como solución, pero una buena regulación ya necesitamos, e ir empezando ya a hacerla cumplir.
Saludos,
Carlos L.